QUÉDATE EN CASA

 
BRÚJULA
MÉXICO ESTÁ AL BORDE DEL COLAPSO, Y LÓPEZ OBRADOR ROMPE CON LA IP. AMENAZANDO A TODO MUNDO. AHORA VA POR EL CONTROL DE PRESUPUESTO TOTAL. NI EL PRIAN SE HABÍAN ATREVIDO A TANTO.
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Quercus
PORTAL DE CONTENIDOS/ MAYO 2020

LA SOCIEDAD EXIGE UN GOBIERNO EFICAZ.

¡QUÉDATE EN CASA!

LOS ANCIANOS EMPOBRECERÁN

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NACIONAL

SCJN: NO SÓLO LA MADRE ES MÁS APTA PARA LA CRIANZA

No es aceptable partir de una presunción de idoneidad absoluta a favor de alguno de los padres para el cuidado de los hijos, pues tanto madre como padre están igualmente capacitados para atenderlos debidamente; así, ante supuestos taxativos para el otorgamiento de la guarda y custodia, el juzgador deberá valorar las circunstancias de cada progenitor y determinar cuál es el ambiente más propicio para el desarrollo integral del menor.

La primera Sala de la Suprema Corte, ha determinado que a partir de lo dispuesto en la Convención Americana sobre Derechos Humanos, así como en la Convención sobre los Derechos del Niño, resolvió que, no obstante que son constitucionales las normas que privilegian que los menores permanezcan hasta cierta edad con su madre, lo cierto es que el juzgador está en posibilidad de determinar que, en aras del interés superior del menor, estos quedan bajo la guarda y custodia del padre.

Se reconoció que la justificación de las normas que otorgan preferencia a la madre en la guarda y custodia de los menores se fundamenta en la visión estereotipada de que la mujer goza de una “aptitud específica” para cuidar a los hijos; concepción que resulta inadmisible a la luz del principio de igualdad, conforme al cual hombres y mujeres gozan de los mismos derechos y obligaciones en el seno familiar.

Así, esta Primera Sala también se separó de aquellas justificaciones que se basan en la presunción de que la madre es la más “apta y capacitada” para el cuidado de los hijos, por la realidad social y las costumbres imperantes dentro del núcleo social nacional, pues los roles entre la madre y el padre al interior del seno familiar han evolucionado hacia una mayor participación del padre en las labores del cuidado de los niños.

Esta Sala se ha pronunciado en reiteradas ocasiones en el sentido de que, a la luz del artículo 4° constitucional, el principio del interés superior del menor debe ser el criterio rector en cualquier decisión sobre la guarda y custodia de los menores. El Juez tendrá que examinar minuciosamente las circunstancias específicas en cada caso para poder encontrar una solución estable, justa y equitativa, especialmente para el menor, cuyos intereses deberán ser preponderantes8.

Ante las normas que establecen una preferencia legal para que la madre tenga la guarda y custodia de sus menores hijos, así como ante las excepciones que justifican que no sea la madre quien detente la misma, resulta que el juzgador deberá realizar un análisis de razonabilidad a efecto de determinar, en cada caso, cuál es la mejor solución para el menor9.

En términos de nuestro orden constitucional, no es aceptable partir de una presunción de idoneidad absoluta a favor de alguno de los padres para el cuidado de los hijos, pues tanto madre como padre están igualmente capacitados para atenderlos debidamente; así, ante supuestos taxativos para el otorgamiento de la guarda y custodia, el juzgador deberá valorar las circunstancias de cada progenitor y determinar cuál es el ambiente más propicio para el desarrollo integral del menor.

El interés superior del menor es condición indispensable para la eficacia de la guarda y custodia; no deben ser las condiciones psicológicas o afectivas de los progenitores las que determinan las medidas a adoptarse, sino exclusivamente el bienestar de los hijos.

Ahora bien, esta Sala no desconoce la dificultad de determinar cuál es la solución que redunda en la salvaguarda del interés superior del menor, especialmente ante supuestos de violencia familiar como el que nos ocupa; las dinámicas familiares son complejas y variadas.

Sin embargo la determinación de la guarda y custodia en el caso concreto partió del supuesto que se estimó menos perjudicial para las menores; es decir, a partir de la consideración de que ambos progenitores habían cometido actos de violencia familiar, la solución en torno a la guarda y custodia se resolvió a partir de la predeterminación o perjuicio sexista de que las menores, futuras adolescentes, estarían mejor a cargo de su madre porque ella “las podrá auxiliar y dirigir a través de los cambios que se presenten en esta etapa biológica”.

La decisión judicial no atendió al interés superior de las menores sino que, a la luz de la determinación del artículo 282 del entonces Código Civil para el Distrito Federal (ahora Ciudad de México) se resolvió de manera automática y sin más razonamiento a favor de la madre; esto a partir de la presunción de idoneidad de ésta para cuidar a las niñas futuras adolescentes, exigiéndole al padre que desvirtuara esta presunción a través de la comprobación de alguno de los supuestos de excepción ahí previstos.

Esta decisión es contraria a la doctrina que ha desarrollado esta Sala en el sentido de que el principio del interés superior del menor es piedra angular en la institución de la guarda y custodia, así como de que no es aceptable ninguna presunción de idoneidad a favor de alguno de los progenitores para cuidar a los hijos.

Por lo tanto determinó invalidar los juicios civiles donde existe una presunción que no garantice la equidad en los términos planteados, tratándose de la custodia de los menores.


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Lo que nuestros líderes pueden hacer ahora

  • Por Bill Gates/ Una versión de esta publicación apareció originalmente en el sitio web del Washington Post. Compartimos su visión.

    No hay duda de que Estados Unidos perdió la oportunidad de adelantarse al nuevo coronavirus. Pero la ventana para tomar decisiones importantes no se ha cerrado. Las elecciones que hagamos nosotros y nuestros líderes ahora tendrán un enorme impacto en qué tan pronto comienzan a bajar los números de casos, cuánto tiempo la economía permanece cerrada y cuántos estadounidenses tendrán que enterrar a un ser querido debido a COVID-19.

    Nuestra fundación ha estado trabajando para frenar el brote durante varios meses. Hasta la fecha, hemos invertido $ 105 millones en esfuerzos para crear nuevas terapias, ampliar el acceso a las pruebas y limitar el impacto del virus aquí en Seattle.
    Como resultado de este trabajo, he hablado con expertos y líderes en Washington y en todo el país. Me ha quedado claro que debemos dar tres pasos.

    Primero, necesitamos un enfoque nacional consistente para cerrar. A pesar de las instancias de los expertos en salud pública, algunos estados y condados no han cerrado por completo. En algunos estados, las playas aún están abiertas; en otros, los restaurantes aún sirven comidas sentadas.

    Esta es una receta para el desastre. Debido a que las personas pueden viajar libremente a través de las fronteras estatales, también puede hacerlo el virus. Los líderes del país deben ser claros: el cierre en cualquier lugar significa el cierre en todas partes. Hasta que los números de casos comiencen a disminuir en todo Estados Unidos, lo que podría tomar 10 semanas o más, nadie puede continuar con los negocios como de costumbre o relajar el cierre. Cualquier confusión sobre este punto solo extenderá el dolor económico, aumentará las probabilidades de que el virus regrese y cause más muertes.

    En segundo lugar, el gobierno federal necesita intensificar las pruebas. Mucho más pruebas deben estar disponibles. También debemos agregar los resultados para poder identificar rápidamente a los voluntarios potenciales para los ensayos clínicos y saber con confianza cuándo es el momento de volver a la normalidad. Hay buenos ejemplos a seguir: el estado de Nueva York recientemente amplió su capacidad a más de 25,000 pruebas por día.

    También ha habido algunos avances en métodos de prueba más eficientes, como el hisopo desarrollado por la Red de Evaluación de Coronavirus de Seattle, que permite a los pacientes tomar una muestra ellos mismos sin exponer a un trabajador de la salud. Espero que esta y otras innovaciones en las pruebas se amplíen pronto en todo el país.

    Aun así, la demanda de pruebas probablemente excederá la oferta por algún tiempo, y en este momento, hay poca rima o razón para saber quién obtiene las pocas disponibles. Como resultado, no tenemos una buena idea de cuántos casos hay o hacia dónde probablemente se dirigirá el virus a continuación, y será difícil saber si se recupera más tarde. Y debido a la acumulación de muestras, los resultados pueden tardar siete días en llegar cuando los necesitamos dentro de las 24 horas.

    Es por eso que el país necesita prioridades claras para quién se somete a prueba. Primero en la lista deben estar las personas en roles esenciales, como los trabajadores de la salud y los primeros en responder, seguidos por las personas altamente sintomáticas con mayor riesgo de enfermarse gravemente y aquellas que probablemente hayan estado expuestas.

    Lo mismo ocurre con máscaras y ventiladores. Obligar a 50 gobernadores a competir por equipos que salvan vidas, y a hospitales a pagar precios exorbitantes por ellos, solo empeora las cosas.

    Finalmente, necesitamos un enfoque basado en datos para desarrollar tratamientos y una vacuna. Los científicos están trabajando a toda velocidad en ambos; Mientras tanto, los líderes pueden ayudar al no alimentar rumores o compras de pánico. Mucho antes de que se aprobara el medicamento hidroxicloroquina como tratamiento de emergencia para COVID-19, las personas comenzaron a acumularlo, lo que dificulta encontrarlo para los pacientes con lupus que lo necesitan para sobrevivir.

    Deberíamos seguir con el proceso que funciona: Realice ensayos rápidos con varios candidatos e informe al público cuando los resultados estén disponibles. Una vez que tengamos un tratamiento seguro y efectivo, tendremos que asegurarnos de que las primeras dosis lleguen a las personas que lo necesitan. ellos más.

    Para poner fin a la enfermedad, necesitaremos una vacuna segura y efectiva. Si hacemos todo bien, podríamos tener uno en menos de 18 meses, la vacuna más rápida que se haya desarrollado. Pero crear una vacuna es solo la mitad de la batalla. Para proteger a los estadounidenses y a las personas en todo el mundo, tendremos que fabricar miles de millones de dosis.

    Sin una vacuna, los países en desarrollo corren un riesgo aún mayor que los ricos, porque es aún más difícil para ellos hacer distanciamiento físico y paros. Cuanto más baja es la escala de ingresos que vive la gente, más importante es que van a trabajar todos los días solo para alimentar a su familia.

    Si viven en las partes más pobres del África subsahariana o la India, quedarse en casa simplemente no es una opción. Incluso si se quedan en casa, no pueden separarse de sus vecinos; En los barrios bajos, las casas están tan juntas que no hay forma de mantener la distancia. Todo el trabajo que los países ricos están haciendo ahora para desarrollar vacunas también salvará vidas en esos lugares.

    Podemos comenzar a fabricar todas las dosis que necesitaremos ahora construyendo las instalaciones donde se fabricarán estas vacunas. Debido a que muchos de los principales candidatos se hacen con equipos únicos, tendremos que construir instalaciones para cada uno de ellos, sabiendo que algunos no se acostumbrarán. Las empresas privadas no pueden correr ese tipo de riesgo, pero el gobierno federal sí puede hacerlo. Es una gran señal de que la administración hizo tratos esta semana con al menos dos compañías para prepararse para la fabricación de vacunas. Espero que sigan más ofertas.

    En 2015, insté a los líderes mundiales en una charla TED a prepararse para una pandemia de la misma manera en que se preparan para la guerra, ejecutando simulaciones para encontrar las grietas en el sistema. Como hemos visto este año, tenemos un largo camino por recorrer. Pero todavía creo que si tomamos las decisiones correctas ahora, informados por la ciencia, los datos y la experiencia de los profesionales médicos, podemos salvar vidas y hacer que el país vuelva a trabajar.

ENSAYO

LA PRESIDENCIA DE AMLO, "TERMINÓ".

  • Cuando fue elegido por vez primera al Parlamento, Winston Churchill, se sentó detrás de un viejo diputado conservador; miró al frente, donde se encontraban todos los miembros del Partido Laborista -por el que sentía gran atracción- y preguntó en voz alta: "¿Así que aquellos son nuestros enemigos?". El veterano político sonrió, y mirándole con asombro y paciencia, le dijo: "No, no, qué va, hijo, qué va. Aquellos del frente son nuestros adversarios, a los enemigos los tienes a un lado de ti".

    Andrés Manuel López Obrador, ha terminado su presidencia en 15 meses. Ve y seguirá viendo adversarios. Pero no a sus enemigos. Ha cancelado este 5 de abril, la construcción del futuro para México.

    Este 5 de abril, ha rubricado la ignorancia de su gobierno sobre la realidad que vive el país y su sociedad. Y ha mostrado, nítidamente, que encabeza un gobierno ineficiente y sin visión de futuro para superar los obstáculos, sin precedentes en la historia de México y el mundo. Carente de visión, ha perdido la confianza pública, y la sociedad civil (y hasta criminal) se adueña de la solidaridad social, ante instituciones desdibujadas.

    La aparición de López Obrador este 5 de abril, en un Palacio vacío, es una paradoja en toda la extensión. Así se ha quedado: sólo. No ha dado ni siquiera un mensaje de aliento a la Nación. De empatía y apoyo con las miles de empresas, sobre todo pequeñas y medianas, donde personas físicas con actividad empresarial verán irse a la quiebra. No hay estímulos para activar la economía y el crecimiento –que se empeñó en derrumbar-. Ha ofrecido dádivas y demagogia.

    La sociedad sabe hoy que el gobierno de López Obrador, no emprenderá ninguna empresa o acción paralela que nos lleve a una transición posterior a la crisis del Covid19. No hay estímulos o convocatoria para rehacer el sistema de Salud, que desmanteló. No hay convocatoria para darle un gran impulso a la ciencia, la tecnología o al desarrollo de la investigación, la innovación o el emprendimiento. En suma, no hay ni siquiera la voluntad de un nuevo empeño para corregir, en modio alguno, sus desatinos. Por el contrario los ha reafirmado y quiere, a como dé lugar, su refinería (dos Bocas), su tren (del sureste), su aeropuerto (Santa Lucía) y sus estadios de béisbol.     

    México carece de un líder para conducir a la Nación. Y la Nación  ha quedado de este modo, a la deriva para superar este formidable reto que supone la crisis del Covid19.

    López Obrador podría presentar su renuncia, porque en lo que resta de su periodo constitucional, ya no conseguirá reconciliar a la Nación. Y cada día, mes o año en adelante, el país podría hundirse aún más en sus indicadores de crecimiento, bienestar y no se diga seguridad. Los populistas siempre trabajan denodadamente para que las cosas empeoren. Así lo ha rubricado este 5 de marzo.

    La “transformación de 4ª”, tampoco atraerá ya ni nuevas ni mayores inversiones productivas. Ha perdido la confianza de los mercados de capitales y de las calificadoras (a las que desautoriza por cada reporte que emiten). Hizo caer la economía a menos cero. Y ya no habla de crecimiento.

    Todos los indicadores confiables, muestran una tendencia de clara desconfianza hacia el manejo de la política económica o la certeza jurídica para los inversores, tras la disolución del NAIM; de la cancelación de las rondas petroleras; del desconocimiento unilateral de contratos por parte de CFE y la maniobra para detener la construcción de la planta cervecera de Constellation Brands en Mexicali, Baja California, entre otros factores no menos nocivos.

    SE VAN LOS CAPITALES

    En 2019 la inversión productiva en México fue de Cero, de acuerdo al Fondo Monetario Internacional (FMI), que prevé un caída optimista de la economía para 2020 de al menos 1.6%. El Fondo estima que en el mes de marzo, los inversionistas internacionales se deshicieron de posiciones en México por 4,600 millones de dólares, una cifra que representa 0.4% del PIB de 2019. Y temen una corrida mayor, si el gobierno se empeña en seguir la misma ruta.

    En este escenario, Bank of America Merrill Lynch prevé una contracción del PIB de México de 8%, JP Morgan anticipa una caída de 7%, y Scotiabank vaticina un descenso de 5.8%.

    Incluso, la Secretaría de Hacienda prevé que el Producto Interno Bruto (PIB) de la economía mexicana tenga un descenso de hasta 3.9%, mientras que Banco de México lo ubica en un rango de entre 0.8 a 1.8%, y cuyas estimaciones fueron publicadas antes del inicio de la crisis por el COVID-19. 

    El gobierno de López Obrador equiparó a los empresarios e inversionistas a nivel de los narcotraficantes (su irritación no lo expresan en público, pero llevan “la aguja clavada”). No conforme con esto,  ya tiene en el Congreso otra iniciativa para equiparar igual, a todos los futuros contratistas del gobierno que liciten o no. Pero como si esto no hubiese pasado, se convocó (el 12 de febrero) al menos a 60 de los más ricos empresarios, para que  compraran boletos de una rifa ilegal.

    Como una costumbre, insulta, denosta a la prensa del país una mañana sí y otra también. Ha claudicado ante las televisoras y concesionarios de radio, y les ha regresado el tiempo oficial del Poder Ejecutivo. A los otros medios de comunicación, los desprecia y ha manejado a discreción la publicidad. Premia con dinero a quien lo adula.

    Menospreciando la pandemia del Covid19, afirmó que le venía como “anillo al dedo” para “su transformación”. Y de inmediato ordenó y se promulgó en el Diario Oficial, la liquidación de todos los fideicomisos (sin estructura orgánica), para liquidarlos y concentrar en la Tesorería todo el dinero que se recupere, a más tardar el 15 de abril. La mayoría de ellos son recursos que Secretarías de Estado reservaron en sexenios anteriores y no habían sido usados. Al cierre de diciembre, había 335 fideicomisos con saldo total de 740 mil millones de pesos, pero muchos de ellos no podrán ser liquidados pese a la orden Presidencial, pues están previstos en leyes, o generarían afectaciones importantes a terceros, como jubilados o inversionistas.

    La lucha contra el crimen organizado o la delincuencia común, se degradó tras los hechos ocurridos en Culiacán, Sinaloa (18 de Octubre de 2019). Las palabras de Alfonso Durazo, secretario de Seguridad Pública federal, no dejaron dudas: “se tomó la decisión de liberar a Ovidio (Guzmán López), porque si bien se busca la paz en el país, no será a costa de convertir a México en un cementerio”. López Obrador ordenó deponer las armas al Ejército, de la manera más vergonzosa de que se tenga registro. Cinco meses después -en el cumpleaños número 30 del propio Ovidio- viajó a Badiraguato-Guadalupe, en Sinaloa, donde estaba María Consuelo Loera (madre de Joaquín “El Chapo” Guzmán), la saludó de mano y en un video le dice con una familiaridad insospechada: “Nada más te saludo, no te bajes; ya recibí tu carta”. Enseguida, el abogado José Luis González Meza, tomó del brazo al presidente y lo palmeó afectuosamente.

    Beneficiario de un sistema presidencialista abusivo, lo ha utilizado no para el fortalecimiento de la democracia o la economía, sino para dar rienda suelta sus personalísimos planes, sin que las debilitadas y endebles estructuras institucionales del Estado, encaucen los requerimientos más urgentes de la Nación, o siquiera sean capaces de contener el peso unilateral de un solo hombre. Pero para eso fueron construidas, para apuntalar el poder unipersonal.

    EL ESTADO ES ÉL

    De ese modo, pero ya sin cuidar las formas, impone sin valladares ni recato público, ético o moral, impone a incondicionales en organismos autónomos (CNDH); atacar y doblegar a quienes no se pliegan a sus “designios”, es la consigna para los entes de poder bajo su mando.

    En un acto de dignidad personal, Carlos Urzúa, ex secretario de Hacienda (9 de julio de 2019) y Germán Martínez, ex director del Seguro Social (21 de mayo 2019), le renunciaron en sendas cartas abiertas y hechas públicas. Ambos advierten la personalidad del presidente, y los riesgos que esto implica no sólo para el funcionamiento de las entidades que dejaban. Urzúa doctor en Economía, dijo sin ambages en su misiva: “…en esta administración se han tomado decisiones de política pública, sin suficiente sustento”. 

    En meses fue prácticamente desmantelado el sistema de Salud público. Las licitaciones para compras de insumos y servicios se cancelaron y se congelaron pagos a proveedores, al igual que plazas de trabajo. Por ello, fueron privados de consultas, medicinas y cirugías gratuitos millones de personas. Con la complicidad de Ricardo Monreal, líder de la bancada de Morena en el Senado, se decretó (en noviembre de 2019) la desaparición del Seguro Popular, y la creación de un ente hoy inoperante e inexistente en los hechos prácticos (Insabi).

    Hay más: conocido por todos es la eliminación de guarderías; centros de protección a mujeres contra la violencia y desaparición o disminución apoyos económicos a organizaciones que han destacado en el apoyo a la sociedad más desprotegida en la lucha contra el cáncer (Fucam o el Instituto Nacional de Cancerología, por ejemplo). Echó de un modo abusivo y mediante La junta de Gobierno, al director del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, el doctor Miguel Ángel Celis, e incluso envío al nosocomio a los titulares de las secretarías de Salud y de la Función Pública, quienes propalaron la versión de desabasto y manejos irregulares de dineros. “Eminencia para qué”, diría en tono de desprecio López Obrador, cuando fue cuestionado por las formas de la destitución (el 21 de febrero 2020).

    Ha perdido el respaldo de buena parte de sus electores y la aprobación general se derrumba en medio de la decepción y críticas a su gestión de la emergencia del coronavirus; el enorme desasosiego por la inseguridad pública y los problemas económicos que angustian a millones. El hambre y las enfermedades campean por las regiones más pobres del país. Incluso la propia capital es escenario de una epidemia de sarampión –por falta de campañas de vacunación, impensable hace pocos meses-; y las bandas roban, asesinan y asaltan con toda impunidad; como si fuese el poblado más alejado y abandonado.

    La delincuencia se ha desbordado en estos 15 meses del gobierno. Insoportable, 2019 ha sido el año más violento en la historia. Cientos de feminicidios, la masacre de los LeBarón, los enfrentamientos en Culiacán y otros hechos escalaban la nota roja en los medios de comunicación del mundo. Según datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), entre enero y diciembre de 2019 se registraron 34.582 víctimas de homicidios dolosos en México (ni los países en guerra alcanzan esas cifras). Ante la indiferencia de los gobiernos en el territorio, ahora Marzo de 2020 se volvió el mes con más crímenes: 2585.

    BADIRAGUATO: EL LADO QUE ESCOGÍO

    Lo de Badiraguato, y el “mensaje” implícito, lleva al país a una crisis de inseguridad de proporciones insospechadas. El jueves (3 de marzo) la periodista Azucena Uresti, en una entrevista con el abogado (de la familia Guzmán) José Luis González Meza, responde a la pregunta “¿había algún riesgo para el presidente?” Responde “ninguno, él llegó a la sierra de El Chapo (risas)”. ¿Cuál fue la orden de Joaquín Guzmán Loera?”. Responde: “No dañar al presidente. Cuantas veces venga a Sinaloa, el presidente va a estar protegido?”

    El sondeo más reciente, elaborado por la encuestadora Mitofsky, situó la popularidad del mandatario en un 49.6% (27 de marzo). El resultado se produjo un día después de que S&P rebajara la nota soberana del país y de Pemex, pero aún no se entraba en la fase más seria del Covid19, pandemia a la que el propio presidente minimiza.

    Apenas el sábado 22 de marzo, en un  video en el restaurante La Teca, en Oaxaca, llamaba a no temer y salir a comer en familia, a socializar. “…No debemos espantarnos. Los mexicanos, por nuestras culturas, somos muy resistentes a todas las calamidades… No apanicarnos, vamos a salir adelante, y no dejen de salir, todavía estamos en la primera fase, yo les voy a decir cuándo no salgan. Pero si pueden hacerlo y tienen posibilidad económica, sigan llevando a la familia a comer… no hacemos nada bueno, no ayudamos si nos paralizamos sin ton ni son, de manera exagerada. Vamos a seguir haciendo la vida normal” (https://es-la.facebook.com/lopezobrador.org.mx/videos/comida-en-el-restaurante-la-teca-en-oaxaca/214737003208063/ )

    Los economistas del mundo coinciden en que el COVID19 traerá una recesión de proporciones incalculables, y un impacto social para lo cual no estaba preparada esta “transformación”.

    La Secretaría de Hacienda actualizó el miércoles (2 de marzo) su pronóstico de crecimiento para la economía mexicana en 2020, luego de la propagación del coronavirus. El nuevo estimado de la dependencia tiene, en el mejor escenario, un crecimiento de 0.1 por ciento. En el peor, una contracción de 3.9 por ciento.  Casi de inmediato el presidente reaccionó: “Ahora tampoco coincido (con las estimaciones de crecimiento). Para empezar no existe normalidad económica por razones obvias, todo está alterado. Yo sostengo que el precio del petróleo va a aumentar, si hacemos un pronóstico para lo que va a suceder en el 2021, cuando estamos en el primer trimestre del 2020, no se me hace correcto”.

    Pero para los analistas de Hacienda "las perspectivas macroeconómicas en la presente coyuntura tienen un elevado nivel de incertidumbre ante la complejidad de la situación de la epidemia, lo que dificulta establecer un pronóstico puntual de crecimiento para la economía nacional", dijo en un comunicado en el que dio a conocer los Pre criterios Generales de Política Económica para 2021.

    TRUMP. DOS FAVORES A MÉXICO

    Uno, impidió la política de “puertas abiertas” a la migración de López Obrador, que hubiera empobrecido más a los mexicanos y ya empezaba a crear gravísimos problemas sociales en varios estados del país, sobre todo del norte. El 21 de octubre de 2018, anunciaba como presidente electo, una política para que vinieran al país personas de El Salvador, Honduras y Guatemala, ofreciendo visas, trabajo y hasta servicios de salud. Lo conseguían hasta de la India. “Las migración no es un problema”, sostenía. Apenas llevaba cuatro meses en la presidencia, cuando Trump amenazó con cerrar la frontera si no paraba, y en los primeros días de Abril de 2019, Marcelo Ebrard “fue investido” para usar la Guardia Nacional, y contener la migración en ambas fronteras y la furia de Trump.

    El segundo favor fue menos público pero sí evidente. El 6 de diciembre de 2019, Evo Morales tuvo que irse de México, tan rápido como llegó. En una actitud injerencista en la política de otro Estado, como pocas veces se ha documentado, el gobierno mexicano intervino en los asuntos internos de Bolivia, trayendo a Morales y parte de su gabinete, brindándole una plataforma política y de comunicación para que intentara, desde aquí, seguir influyendo en la vida política de su país. Washington no lo toleró. Y de paso nos hizo un segundo favor.

    Pero ¿a quién podría designar para este trance? Marcelo Ebrard, podría conducir a la Nación para un evento de esta magnitud. Nadie más dentro de su Gabinete para hacerlo, y mantener las aguas dentro de un cause razonable. Apenas el pasado 30 de marzo, volvió a ser llamado para coordinar el plan de emergencia del país por el Covid19. Ya contuvo a Trump y a la migración con éxito.

    La presidencia de López Obrador ha terminado con su presidencia, varias veces.

    El inicio de su final, fue haber asumido una política divisionista, con un discurso de enfrentamiento entre “puros” y corruptos; de “liberales” y conservadores. Creó “molinos de viento” en su imaginario y ha luchado cada día contra “derechistas” que quieren “un vacío de poder” para aprovecharse; o neoliberales que tienen el poder de cambiar el clima para perjudicarlo.

    La prensa en México ha sido un blanco fácil y de los ataques más feroces e injustos de los que haya registros en la historia. Un presidente que se ha volcado, como ningún otro, a “castigar” vía la cancelación de contratos de publicidad, a los medios de comunicación críticos a él. Manejan a discreción el dinero público y no hay reglas de operación, ni política de comunicación. En su informe del 31 de marzo de este años, Reporteros sin Fronteras sitúa a México en el sitio 144 de 180 países en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2019, Durante este gobierno han sido asesinados 14 periodistas, sin que ninguno haya sido esclarecido.

    La última vez que concluyó su presidencia fue el pasado 28 de marzo, en Badiraguato, Sinaloa. Ese día le dio una bofetada a la sociedad; a las viudas, huérfanos y víctimas del crimen; a los soldados, marinos y policías honestos que combaten a las organizaciones delincuenciales más peligrosas que operan en México, a riesgo de su vida.

    Pero la presidencia de López Obrador comenzó y terminó probablemente el mismo día de su unción. Soberbio, había ordenado antes de tomar de posesión, la cancelación inmediata de prácticamente todos los contratos de servicios y compras del gobierno federal, y la congelación de pagos de los mismos, afectando a cientos de empresas y miles de empleos.

    LA NACIÓN, EN RETROCESO

    El mismo día en que tomó posesión, el 1 de diciembre de 2018, anunciaba que enviaría al Congreso una iniciativa para la derogación de la Reforma Educativa que, tras un largo y tortuoso camino, se sacudía la rémora política y lacerante de un sindicato que le había hecho un daño irreparable a la educación en México. Su decisión la cerró con una infortunada frase que no venía al caso: “me canso ganso”, lo que marcaría el sino de una presidencia que vaticinaba la ruina de avances, que le costaron al país décadas.

    El 27 de diciembre de ese 2019, López Obrador, “abrigado” en el discurso fácil de combate a la corrupción, ordenó –vía SCT- al Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, la cancelación anticipada de todos los contratos del nuevo aeropuerto Internacional de México, que había comenzado a construirse en 2014, y que era considerada una de las mayores obras de infraestructura en la historia del país. Acusó a tiros y troyanos de corruptos. Nunca hubo una sola consignación o expediente que acreditara sus acusaciones.

    El erario sufriría una sangría de 71 mil millones de pesos, tras el finiquito de 692 contratos. El propio Javier Jiménez Espriú, secretario de comunicaciones, desmentía a López Obrador, el 9 de junio de 2019, cuando declaró ante el Senado que la decisión de parar el aeropuerto “no se tomó en consideración a un hecho probable de corrupción o mal uso de recursos, se hizo en función de carácter técnico y económico. El nuevo aeropuerto habría costado 16 mil 500 millones de dólares”, dijo textualmente.

    La desconfianza del empresariado y de los inversionistas nacionales y extranjeros en el nuevo gobierno, había entrado en un camino sin retorno. Desde mediados de 2018, los empresarios pedían ya a López Obrador no llevar a cabo la cancelación, como había amenazado en campaña. En abril de 2019, la agencia Bloomberg reveló una carta que Carlos Slim le había enviado a López Obrador -en octubre de 2018- donde le pedía que dejara a la iniciativa privada operar la construcción del Nuevo Aeropuerto en Texcoco, así como el de Toluca.

    El 8 de octubre de 2018, les pidió a los empresarios que esperaran su respuesta. No obstante que en campaña les había ofrecido que “lo hicieran con su propio dinero”. Quería “su” aeropuerto y “su” proyecto en Santa Lucía, donde “se recargó” para ello con los militares. Sostenía su argumento falaz de que los “corruptos” estaban detrás del aeropuerto de Texcoco.

    Apenas 40 días después de su llegada, creó una crisis de combustibles, como el país no había conocido en su historia reciente, causando un daño económico monumental –cuyas cifras permanecen ocultas-. En seis estados del país las estaciones de servicio se habían quedado sin diésel y sin gasolinas, porque se cancelaron los contratos para comprarla (en una mala jugada para sostener el proyecto de “su refinería” en Dos Bocas, Tabasco, su tierra natal). El impacto fue de tal magnitud, que en una ocurrencia más, se anunciaba la compra de 671 pipas –sin licitación, claro-, por casi cien millones de pesos.

    En una inaudita medida, ordenó el cierre de ductos, por un supuesto combate al robo de gasolinas (el gobierno conocía y conoce en qué estados y en qué lugares se robaba y se vendía sin pudor alguno, a la vista de gobernadores y presidentes municipales). No habían pasado ni dos meses de su llegada a la presidencia, cuando el 18 de enero de 2019, en Tlahuelilpan, Hidalgo, 137 personas murieron de la peor forma tras la explosión de un ducto de Pemex. Decenas quedaron con quemaduras e incapacitados. El ejército fue culpado en la percepción social de esa tragedia.

    La sociedad ya volteaba a ver, recelosa, las acciones de un gobierno que mentía, abiertamente, para “justificar” sus acciones, incoherentes, frente a la opinión pública.

    21 MIL DESPIDOS MASIVOS. AMENAZAS BRUTALES

    Con López Obrador vendrían también despidos masivos, sin ningún tipo de consideración; era una orden a rajatabla que ni los gobiernos del PAN se atrevieron a llevar a cabo.

    El Universal publicó el 1 de julio de 2019, una nota acompañado de un audio (brutal por el tono y la amenaza), que “de acuerdo con una base de datos suministrada vía transparencia por la Secretaría de la Función Pública, entre trabajadores de base, confianza, honorarios y eventuales, han presentado su renuncia al menos 21 mil 727 personas en 263 dependencias y organismos desde el 1 de diciembre hasta el 15 de mayo”. (https://www.eluniversal.com.mx/nacion/politica/renuncian-21-mil-burocratas-en-la-4t )

    Apenas un día después de declarada la emergencia sanitaria en el país (30 de marzo de 2020) por el Covid19, López Obrados –con el gesto socarrón, ya descompuesto- pedía a sus “adversarios” que “le bajen una rayita”. Una tregua. Aunque no fijó fecha para reiniciar hostilidades. Lo haría dos días después en su conferencia mañanera. Ya no sólo fue la prensa, sino empresarios “conservadores”.

    Parecería que López Obrador enloquecía ante la presión y las críticas, ya abiertas, a su actitud grosera de insultar cada mañana y lanzar epítetos de toda clase a quien a él le pareciera. A la ineptitud que demostraba para operar la emergencia del sanitaria, social y económica del Covid10, respondía con frases alucinantes.

    Para el miércoles 2 de abril, y menospreciando la pandemia y sus efectos en el país; los enfermos y los muertos, declararía que el Covid19, les venía “como anillo al dedo” a su imaginaria cuarta “transformación”. Ese día José Luis Alomía Zegarra, director de Epidemiología de la Secretaría de Salud, ya reportaba la muerte de 50 personas y mil 510 casos confirmados; 4653 casos sospechosos y apenas 13 mil 985 personas estudiadas. Las cifras seguían sin cuadrar, en una población de 130 millones de mexicanos.

    Desesperados, Alejandro Svarch Pérez, coordinador nacional médico reconocía en la conferencia vespertina de ese día, que les faltaban al menos dos mil especialistas en todo el sector Salud de México. “Lo que tenemos en la convocatoria son 6249 médicos generales; 438 médicos especialistas; 8925 licenciaturas, seis mil enfermeras y 84 enfermeras especialistas”.

    La prensa en México estimó que en los primeros meses del gobierno entrante de López Obrador, habían sido despedidos u obligados a renuncia alrededor de cinco mil profesionales del sector Salud, poco antes de la desaparición del Seguro Popular, para dejar sin servicios a más de 51 millones de afiliados, los que vieron desaparecer –sin protestas por ello-  sus consultas, medicamentos, cirugías o tratamientos gratuitos.

    Para colmo, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) reconoció que en 2020 la economía mexicana estará en recesión y advirtió de una caída que podría alcanzar el 3.9 por ciento.

    En un comunicado en el que dio a conocer los Pre criterios Generales de Política Económica para 2021, la dependencia consideró que, en el mejor de los casos, la economía nacional podría crecer tan solo 0.1 por ciento. De inmediato López Obrador salió a desmentir a Arturo Herrera, secretario de Hacienda.

    López Obrador ya no es un presidente confiable. Dividió al país, y ya no lo podrá unir. Haría bien en leer a Winston Churchill; las memorias de Henry Kissinger (que son un tratado de política) le vendrían "como anillo al dedo".

     

SCJN

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